Club
de lectura
Receta
para crear un club de lectura
Ingredientes:
Lectores
Libros
en ejemplares múltiples
Un
coordinador.
Los lectores: La primera cuestión que hay que
aclarar es la cantidad de lectores necesaria para formar un club, y eso varía
si hablamos de lectores infantiles o de adultos.
Clubes
de adultos. Pueden empezar a funcionar cuando haya diez personas dispuestas a arrancar.
El grupo ideal es el de veinte a veinticinco, porque en un grupo de esas
dimensiones se producen opiniones variadas y es fácil que todos puedan expresarlas.
Se puede admitir un número mayor, pero no conviene que los clubes suban por
encima de los treinta lectores, para que todos puedan intervenir en las reuniones.
Cuando un grupo sobrepasa esa cantidad debe dividirse en dos. Así pueden
incorporarse nuevas personas en cada uno de ellos hasta que se alcance de nuevo
la cifra aludida y sea necesaria una nueva división.
Clubes
infantiles o juveniles
Los
niños y los jóvenes necesitan una atención más personalizada que los adultos;
por lo tanto:
Un
club juvenil puede empezar a funcionar cuando haya cinco lectores dispuestos a
ello, y no conviene que exceda de quince personas.
En el
caso de los niños, debe subirse el tope mínimo, porque las reuniones con menos
de diez pueden resultar aburridas, pero el máximo de quince también es
aplicable.
Los
libros
El
segundo requisito para formar un club son los libros, en cantidad suficiente
para que cada una de las personas que forman parte del grupo pueda manejar un
ejemplar. A estos materiales puede accederse de dos maneras: por compra ó a
través del préstamo.
Las
novedades resultan muy atractivas para los lectores, pero a veces envejecen
enseguida. Hay que analizarlas con especial cuidado y adquirir sólo aquellas
que, por sus méritos literarios, se suponga que van a seguir teniendo valor
pasado un tiempo. Este principio se aplica especialmente a los premios
literarios.
Conviene
contar con los clásicos, a pesar de que pueden provocar cierto rechazo. Se
procurará escoger los más amenos y, antes de proceder a su lectura, se obtendrá
la aprobación del grupo.
Los
temas que más suelen interesar son los que tratan de la vida cotidiana, la
actualidad, culturas lejanas y exóticas, historia, temas locales, intriga,
biografías breves... La literatura fantástica funciona muy bien en los clubes
juveniles, pero no tanto en los de adultos. La poesía se acepta de forma
esporádica y como complemento en las reuniones: hay grupos a los que les gusta
empezar leyendo un poema. Cada día lo selecciona una persona distinta y así se
van divulgando distintos poetas.
No conviene estar demasiadas
semanas con la misma obra.
Cuando
se lee una novela que tiene versión cinematográfica conviene adquirir también
la película para poder comparar al final las dos versiones.
El
coordinador
moderar
las reuniones: hacer que se respeten los turnos de palabra, evitar
enfrentamientos, racionar el tiempo de participación...
recoger
y transmitir al grupo el mensaje contenido en el libro
plantear
en las sesiones preguntas que estimulen la intervención de todos los miembros
del grupo.
organizar
actividades complementarias: encuentros, visitas a exposiciones, asistencias
colectivas al teatro y al cine,...
Cualidades,
relacionadas con las tareas que ha de ejercerse en el club de lectura
-Una
cultura amplia y muchas lecturas.
-Facilidad
para la comunicación y capacidad de liderazgo.
-Capacidad
de síntesis.
-Instinto
para la provocación: el mejor coordinador es el que hace protagonista al grupo.
-Capacidad
de organización.
Disponibilidad
de tiempo: la persona que se haga cargo del club no debe tener plazo de
finalización a la vista. Los grupos soportan mal los cambios frecuentes.
En los
grupos ya sólidos la figura del coordinador puede delegarse en los lectores de
forma rotatoria. Si el club sigue funcionando correctamente, esta situación
puede prolongarse indefinidamente y su coordinador puede dedicarse a formar otro
grupo.
Hay
que divulgar la actividad por todos los medios disponibles,
publicación
de la noticia en los medios de comunicación escritos, hablados e incluso en los
canales de televisión local,
carteles
impresos o confeccionados manualmente situados en lugares visibles llamadas
telefónicas o cartas a las asociaciones culturales, de vecinos, …
¡Que
tengan muy buen provecho todos cuantos se decidan a hacerlos!



