jueves, 9 de enero de 2014


                                               Club de lectura

Por  Carol  Josefina Ventura Echavarría

 
                        Receta para crear un club de lectura

Ingredientes:

Lectores
Libros en ejemplares múltiples
Un coordinador.

 Los lectores: La primera cuestión que hay que aclarar es la cantidad de lectores necesaria para formar un club, y eso varía si hablamos de lectores infantiles o de adultos.
Clubes de adultos. Pueden empezar a funcionar cuando haya diez personas dispuestas a arrancar. El grupo ideal es el de veinte a veinticinco, porque en un grupo de esas dimensiones se producen opiniones variadas y es fácil que todos puedan expresarlas. Se puede admitir un número mayor, pero no conviene que los clubes suban por encima de los treinta lectores, para que todos puedan intervenir en las reuniones. Cuando un grupo sobrepasa esa cantidad debe dividirse en dos. Así pueden incorporarse nuevas personas en cada uno de ellos hasta que se alcance de nuevo la cifra aludida y sea necesaria una nueva división.
Clubes infantiles o juveniles
Los niños y los jóvenes necesitan una atención más personalizada que los adultos; por lo tanto:
Un club juvenil puede empezar a funcionar cuando haya cinco lectores dispuestos a ello, y no conviene que exceda de quince personas.
En el caso de los niños, debe subirse el tope mínimo, porque las reuniones con menos de diez pueden resultar aburridas, pero el máximo de quince también es aplicable.


                                             Los libros



El segundo requisito para formar un club son los libros, en cantidad suficiente para que cada una de las personas que forman parte del grupo pueda manejar un ejemplar. A estos materiales puede accederse de dos maneras: por compra ó a través del préstamo.
 Las novedades resultan muy atractivas para los lectores, pero a veces envejecen enseguida. Hay que analizarlas con especial cuidado y adquirir sólo aquellas que, por sus méritos literarios, se suponga que van a seguir teniendo valor pasado un tiempo. Este principio se aplica especialmente a los premios literarios.
Conviene contar con los clásicos, a pesar de que pueden provocar cierto rechazo. Se procurará escoger los más amenos y, antes de proceder a su lectura, se obtendrá la aprobación del grupo.
Los temas que más suelen interesar son los que tratan de la vida cotidiana, la actualidad, culturas lejanas y exóticas, historia, temas locales, intriga, biografías breves... La literatura fantástica funciona muy bien en los clubes juveniles, pero no tanto en los de adultos. La poesía se acepta de forma esporádica y como complemento en las reuniones: hay grupos a los que les gusta empezar leyendo un poema. Cada día lo selecciona una persona distinta y así se van divulgando distintos poetas.



  No conviene estar demasiadas semanas con la misma obra.

Cuando se lee una novela que tiene versión cinematográfica conviene adquirir también la película para poder comparar al final las dos versiones.


                                          El coordinador




Las funciones que ha de ejercer un coordinador o coordinadora de club de lectura son las siguientes:
moderar las reuniones: hacer que se respeten los turnos de palabra, evitar enfrentamientos, racionar el tiempo de participación...
recoger y transmitir al grupo el mensaje contenido en el libro
plantear en las sesiones preguntas que estimulen la intervención de todos los miembros del grupo.
organizar actividades complementarias: encuentros, visitas a exposiciones, asistencias colectivas al teatro y al cine,...



Cualidades, relacionadas con las tareas que ha de ejercerse en el club de lectura

-Una cultura amplia y muchas lecturas.

-Facilidad para la comunicación y capacidad de liderazgo.

-Capacidad de síntesis.

-Instinto para la provocación: el mejor coordinador es el que hace protagonista al grupo.

-Capacidad de organización.




Disponibilidad de tiempo: la persona que se haga cargo del club no debe tener plazo de finalización a la vista. Los grupos soportan mal los cambios frecuentes.


En los grupos ya sólidos la figura del coordinador puede delegarse en los lectores de forma rotatoria. Si el club sigue funcionando correctamente, esta situación puede prolongarse indefinidamente y su coordinador puede dedicarse a formar otro grupo.







Hay que divulgar la actividad por todos los medios disponibles, 
publicación de la noticia en los medios de comunicación escritos, hablados e incluso en los canales de televisión local,
 carteles impresos o confeccionados manualmente situados en lugares visibles llamadas telefónicas o cartas a las asociaciones culturales, de vecinos, …


¡Que tengan muy buen provecho todos cuantos se decidan a hacerlos!